No me sale expresar con palabras lo que siento en este momento ante el trágico accidente de tren en Santiago de Compostela que ha arrebatado la vida a 80 personas, es algo muy fuerte, hoy no hay nada que decir, excepto destacar el enorme corazón de todos los gallegos, su generosidad, su humanidad, su respuesta donando sangre para los heridos en ese terrible accidente de tren.
Galicia es un pueblo que no es grande sino inmenso, y estoy más orgullosa que nunca de que mi 50% de ADN sea de esa tierra.